miércoles 21 de septiembre de 2011

Sin repetir y sin soplar

- Sin repetir y sin soplar, ¿qué mierda se festeja el 21 de septiembre?
- El día de la Primavera, del Estudiante, de la Cosmetóloga, del Economista. También el de la Radio, el Artista Plástico, el Fotógrafo. Y no olviden el día de la Paz, el Rock Progresivo, de la Sanidad y del Alzheimer. Sí, sí, ¡el Alzheimer!. No sé para qué puta se conmemora eso, si los conmemorados no se acuerdan ni de cómo se llaman.

Agarro el celular para saludar gente.
A ver, odio la primavera, mis amigos se rascan a dos manos más de lo que estudian, gracias a Dios ninguno es cosmetólogo, ni economista. Por lo del Rock Progresivo, no sé a quién saludar (¿alguien tiene el número de Cobain?) Amigos fotógrafos no tengo, aunque el cincuenta por ciento tenga una cámara de fotos más cara que el tratamiento contra la calvicie. Por el Alzheimer no puedo saludar a nadie aunque quiera, menos por el día de la Sanidad. Y por las dudas no pongo un mensaje con 'Feliz día de la Paz' porque más de un boludo va a pensar que le estoy diciendo boliviano. Listo. No gasté ni un mensaje y me siento realizado.

Yo creo que la gente está perdiendo lentamente la creatividad. A ver, ¿cuántos días tiene el año? (levanta la mano un opa en el fondo) Sí, correcto, trescientos sesenta y cinco. Si es que no es año bisiesto, que es cuando febrero tiene un día más y yo me paso otras veinticuatro horas sufriendo para que me paguen el sueldo. Pero ese es otro tema.

Lo que nos convoca en este preciso momento es tratar de entender qué imbécil podría pretender que un ser humano normal recuerde toda esa lastra de boludeces que se festejan, conmemoran o celebran el 21 de septiembre. Porque el que lo pretenda, debe ser bastante boludo (en adelante, un bebé).

A tales efectos, insto a agrupar las celebraciones bajo un término más amplio, un hiperónimo que englobe todo. Yo propongo que el 21 de septiembre sea el Día de la Desgracia. Sí, sí, de la desgracia.

Desgracia de que empiece la primavera y la gente se ande manoseando por la calle.
Desgracia los estudiantes, que encima que le roban al Estado que paga por esa educación de mierda que les dan en la escuela, también andan manoseándose por la calle.
Además, con lo burros que salen los pibes, o terminan siendo fotógrafos, o cosmetólogos, o locutores, o, como si nos faltaran más, artistas plásticos. ¡Desgraciados! ¡Un caja de jugo con moños NO ES ARTE!
Los que salen más o menos educados, salen economistas, sí, pero son cornudos hasta su último aliento de vida, ¿porque qué mina, en todos sus cabales, se banca un marido economista? Y eso también es una desgracia.
En cuanto al rock progresivo, bueno, no, no es una desgracia. Desgracia son los drogadictos que lo escuchan.
Y cómo olvidarnos de la Paz, con mayúscula, porque es la mayor de las desgracias. ¿Sabés la de gente que se murió luchando por la Paz? Dejá nomás. Mátense entre ustedes, y no conmemoren nada.
Y después el día de los trabajadores de Sanidad, justo el mismo día del Alzheimer. Justo. Son unos hijos de puta, no me pueden poner los dos juntos. Es como que se conmemore el día del Ejército y el de la Memoria la misma fecha. Hay que ser guacho, mirá. ¡Una desgracia!

Por eso, apoye la moción: 21 de septiembre, Día de la Desgracia.
Mientras tanto, esperemos a que la Presi largue un plan 'Fechas para todos y todas', así este conjunto heterogéneo de desgraciados es reconocido en forma individual.

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