Árbol Gordo Editores

viernes, 13 de noviembre de 2015

¿A quién querés más?

Las camas están hechas para dos, incluso las más pequeñas. Tres en una cama no se hace, no se dice, no se usa. Elegí a uno, y que el otro duerma en el piso, en el patio, en otra casa. En otro corazón. Porque al corazón te lo pueden romper en mil pedazos, porque eso es sano. Está de moda. Pero elegir dividir el corazón no se hace, no se dice, no se usa. Dividir es más barato que romper, pero romper es lo que se estila. Las camas están hechas para dos. Uno es muy poco pero tres son demasiados. El código es binario. El código es estricto.
Querés tener un hijo pero todavía no tenés con quién. Tenerlo solo es muy poco, tenerlo de a tres es demasiado.
Querés formar una familia, pero todavía no tenés con quién. Vos solo no sos nada, pero tres son demasiados. Tres es multitud. 
El amor es de a dos hasta que aparece alguna puta que no sabe contar leí una vez en Twitter. Y no podés enamorarte de la puta también. No vale amar a la puta. El amor es de a dos porque digo yo, porque lo dice mi vieja, porque lo dijo mi abuela, y a mi abuela se lo dijo su madre que era una santa y jamás se atrevió a mirar a otro hombre. Ni a otra mujer. Dicen… yo repito. 
Porque el matrimonio es de a dos, no de a tres ni de a cinco. Así manda el Dios que me crio. Ámense los unos a los otros, pero de a dos, porque los números impares nos ponen incómodos salvo que hablemos de pecados capitales. Así manda el Dios que te crio a vos también. Decile Dios o status quo, lo importante es que mande y que le creas y que no te animes. Animarse es otra forma de pecado. 
¿Lo contrario de poli-amor es mono-gamia? Hay algo que no me cierra. Lo contrario es mono-amor a lo mejor. No, no me cierra. 
Elegí a uno solo y amalo para siempre, y mejor que elijas bien, porque vas a ponerle sobre los hombros la carga de serlo todo. Cantante y matemático, pintor y administrador, esposo y hermano, esposa y amiga, que cocine como una madre y coja como una puta y se vista como una princesa y te defienda como una guerrera. Todo ella sola. ¿Todo ella sola? 
A mí me gusta cómo besa Sergio y cómo me abraza Martín y cómo me sonríe Julián, pero tengo que elegir, porque las camas están hechas para dos. Las camas y las leyes y el imaginario colectivo. Adán y Eva. Romeo y Julieta. Pinky y Cerebro. El que cocina y el que lava. Batman y Robin, hasta que se metió la puta de Batichica. 
Amor de a tres no es amor, es calentura. No falta espacio en la cama, sobran prejuicios. Amor de a tres no es amor, qué importa lo que ustedes sientan. No es amor porque yo digo que no es amor. Qué me importa que se necesiten. Qué me importe que sean tres personas diferentes y que cada uno sea tan especial para los otros. Elegí, todo no se puede. Porque yo digo. Yo mando. Mando sobre tu cama y sobre tu corazón y sobre cómo entendés las relaciones. Yo mando.
El problema con los que mandan es que sólo saben contar hasta dos.
¿A quién querés más, a tu mamá o a tu papá? Tenes que elegir, no podés decir que a los dos por igual. Eso es poliamor y el amor es de a dos, ¿escuchaste? Tampoco vale decir que son dos personas distintas y que cada uno es hermoso a su manera. Y ni se te ocurra hablar de lo que cada uno puede darte individualmente. No podés tenerlos a los dos, tenés que elegir a uno. Quiero que elijas a uno. ¿A quién querés más, a tu mamá o a tu papá? Elegí a uno: a un dios, a un amigo, a un solo hermano, no podés amarlos a todos. No podés amar, ni siquiera, a dos.

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