Árbol Gordo Editores

jueves, 15 de diciembre de 2016

Las Mariposas

Hace solamente cien años, Estados Unidos invadió República Dominicana. Invadió posta, a lo TEG. Un milico capo gringo le dijo al Secretario de Guerra rajá amigo, o te bombardeamos todo y así fue como Don Desiderio Arias salió de la isla y a los tres días, the gringos ya se habían instalado una regia sucursal americana en el Caribe, a pasitos de Puerto Rico. Jugaron bien sucio. Si esto hubiese sucedido en el TEG, los jugadores ya se habrían cagado a piñas y tirado con las fichas.
Después de la Primera Guerra Mundial, los medios comenzaron a decir que era medio cualca lo de la ocupación y los hermanos no latinoamericanos terminaron retirándose. Pero dejaron un par de fichas, obvio. Les prestaron a los dominicanos dos millones y medio y les dijeron que tenían que aceptar a los oficiales de la policía que ellos habían creado, la Guardia Nacional. Ah, sí, y el control de los ingresos aduaneros :)
Cuando los gringos dijeron good bye, gracias, muy rico todo, hubo elecciones presidenciales. Ganó Vazquez, todo muy democrático, soñado, somos libres, foto para el face y República Dominicana comenzó a andar bien.
Un par de años después pintó bondi en Santiago de los Caballeros (soñado nombre medieval) y un grupo de hombres que todo mal con el presidente marcharon a Santo Domingo. Resultó ser que a la cabeza de la oposión estaba un tal Rafael Trujillo. Si lo googlean, verán que es parecido al reloj que habla, el de la película de La Bella y la Bestia. Y además de tener un asombro parecido con personajes de Disney, don Trujillo tenía un alto cargo en la Guardia Nacional. Yes, la policía gringa. The cat is in the island.
Es como cuando en el TEG pensás que no te pueden atacar y ponés tus fichitas color esperanza en ese pedacito de tierra y resulta que el de al lado tiene la tarjeta que dice "Destruir al verde." Angá :(
Rafael Leónidas Trujillo Molina, el señor que se parecía al reloj que habla en La Bella y la Bestia, se convirtió en presidente después de unas misteriosas elecciones con muchas escenas desaparecidas en las que los opositores sospechosamente decidieron retirarse luego de que unos enigmáticos muchachos de cierta organización llamada La 42 les explicaran que gracias por participar, que mejor suerte la próxima. Hasta los miembros de la Junta Electoral renunciaron. Ya fue ya. Trujillo subió al poder y casi como escrito para una película, tres semanas después un huracán zarpado mató a tres mil dominicanos.
Directa o indirectamente, el reloj Trujillo sería "presidente" de República Dominicana (para el Instagram) por 31 años. El mismo tiempo que le llevó a don Enrique Mirabal, un cheto hombre de negocios, lleno de hijas, perder toda su fortuna.
Las hijas de Mirabal sabían que con el ese relojito gringo en el poder, los dominicanos no eran libres y fue así que las señoritas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal se unieron a la 14 de Junio, una agrupación opositora al régimen. Se hicieron llamar "las Mariposas", como si hubiesen sabido desde el principio que ese viaje que emprendían les volvería efímera la carne.
El régimen encarceló, torturó y violó a Minerva y María Teresa una y otra vez. Las querían hacer callar. Fajaron a sus maridos y las amenazaron con la muerte de todo lo que amaban para hacerlas prostituir sus ideales.
Pero no pudieron, no podrían nunca.
Fue por eso que primero las encarcelaron, para que tres meses después, Trujillo ordenara liberarlas como un acto de generosidad y enseguida, hacerlas meter en una casa de adobe, forrada con caoba, donde la generosidad se quitó el hábito y reveló un monstruo de garras negras y colmillos llenos de sangre que le ordenó al capitán Peña Rivera que apaleara a las Mirabal hasta la muerte.
Y así fue hecho.
Por eso hoy es el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Por estas y por todas esas Mariposas que se mueren con las manos llenas del polen que pare las semillas de la historia.

2 comentarios:

  1. Un relato mejor que el otro...es increíble como haces que, con solamente palabras, nos lleves ahí.
    Gracias

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  2. Qué fantástica historia, yo no la sabía. Gracias por compartirla. Y ese recurso tuyo "como si hubiesen sabido que les volvería efímera la carne" fue hermoso y excelente. Gracias.

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