Árbol Gordo Editores

domingo, 10 de julio de 2016

Remedio para grandes

Mi mamá se llama Susana y tiene el pelo rubio y los dientes blancos, como la mamá que aparece en la propaganda del detergente. Yo la quiero mucho, pero me pongo triste cuando toma el remedio y se le hace la nariz roja como un payaso y me manda a mi cuarto para que no me de cuenta que se pone a llorar con la novela. Yo me doy cuenta igual porque ya tengo cinco años y mi tía Norma dice que soy muy inteligente porque soy muy curioso. Por ejemplo, mañana me puse tan curioso que rompí un foco con la escoba. Pasa que Martín me dijo que los Reyes Magos viven adentro de los focos, pero era mentira, entonces me puse triste porque pensé que iba a ver a los Reyes Magos y le fui a contar a mamá, que se enojó tanto que me pegó con la varita y al otro día me dio vergüenza ir al jardín, porque hacía calor y los chicos se dieron cuenta de que me habían pegado y se me burlaron. Pero mi mamá es buena, lo que pasa es que a veces toma mucho remedio y se le ponen las piernas como la gelatina que venden en el kiosco y entonces me quiere agarrar, pero yo corro rápido, porque ya tengo cinco años. Lo que pasa es que el día del foco la puerta estaba cerrada con llave y no pude salir corriendo.
Mi papá se llama Roberto, pero todos le dicen Quique. Es alto, más o menos como de tres metros, y tiene mucha fuerza como un súper héroe. A mí papá también lo quiero mucho, pero a mi mamá la quiero más porque cuando se pelean ella siempre pierde y por eso tiene que tomar mucho remedio. Por ejemplo, el otro día que le salía sangre por la nariz yo me asusté y lloré, pero ella me explicó que mi papá estaba celoso porque la quiere mucho. Entonces mi papá se fue a pasear para que ella tome el remedio y cuando se le puso la nariz roja fue porque la sangre ya no salía más por las puertitas, que dice Martín que se llaman cosas nasales, pero no sé si creerle. También me da miedo cuando a mi papá se le rompen las cosas abajo de las manos, pero lo que pasa es que tiene mucha fuerza. Yo le dije que si quería le prestaba mi capa de Súperman para que los demás no se den cuenta, pero no quiso.
Ahora estoy muy triste porque mi papá y mi mamá no me dejan ir más a la casa de Martín porque sus papás se enfermaron. A mí me re gusta ir porque sus papás nos dejan jugar a la Play con ellos y siempre les ganamos. Encima nos compran helado y nos cuentan cuentos, pero no los cuentos de princesas; nos cuentan los cuentos de animales y de súper héroes, que nos gustan más. Yo lo quiero mucho a Martín y ya le perdoné que me haya mentido con lo de los Reyes Magos, pero no puedo pedirle a papá que me de permiso de ir a visitarlo porque se va a enojar conmigo y me da miedo, porque en mi casa hay remedio para grandes nomás. El otro día le escribí una carta a Martín para mandarle un saludo y para contarle que el jardín nuevo es re aburrido y para contarle que le voy a pedir a los Reyes Magos que me traigan una capa para hacerme invisible así lo puedo ir a visitar y que mi papá no se dé cuenta. También le escribí para decirle que le mande un saludo a sus papás. Lo que pasa es que yo también los extraño a los papás de Martín porque son re buenos y nunca se pelean, entonces no toman remedio. Igual no me animé a decirle que lo extraño más a Gustavo que a Luis, porque tenía miedo de que Luis se ponga celoso y le pegue porque él también lo quiere mucho.

1 comentario:

  1. Me llego al alma lo leí como si me lo estuviera contando la propia criatura y me quedé con un nudo en la garganta pensando cuantos casos así existen en el mundo

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